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Reconstrucción tridimensional por Angio-TAC: aneurisma de aorta abdominal
La presente reconstrucción tridimensional por Angio-TAC muestra una dilatación patológica en la aorta abdominal (aneurisma).

La línea blanca central, jalonada por puntos de medición topográfica, representa la centerline anatómica.
Esta herramienta de software es crítica para los cirujanos vasculares, ya que permite calcular con precisión milimétrica los ángulos, diámetros y longitudes del vaso.
Gracias a estos datos, el equipo médico puede diseñar a medida y planificar la liberación de una endoprótesis desde el interior de la arteria (técnica endovascular o EVAR), evaluando previamente obstáculos anatómicos severos, como la evidente tortuosidad que presentan las arterias ilíacas en la zona inferior de la imagen.
Definición y fisiopatología oculta
El Aneurisma de Aorta Abdominal (AAA) se define como una dilatación focal y permanente de la arteria aorta. Su desarrollo no es un simple estiramiento mecánico, sino un proceso degenerativo severo de la pared arterial.
A nivel histológico, se produce una inflamación crónica y una degradación enzimática de la matriz extracelular en la túnica media del vaso. Este proceso se caracteriza por el agotamiento y la fragmentación de la elastina, impulsado por un exceso de actividad de las metaloproteinasas de matriz (MMPs). Este adelgazamiento estructural debilita la pared y perpetúa la expansión del vaso bajo la presión del flujo sanguíneo.
Biomecánica y riesgo de ruptura
La historia natural del AAA es la expansión progresiva hasta la ruptura de la pared, un evento catastrófico con una mortalidad global extrahospitalaria que supera el 80%.
El AAA es conocido como el «asesino silencioso» debido a su naturaleza completamente asintomática durante la fase de crecimiento.
Reparación Endovascular de Aneurismas (EVAR)
Es el abordaje mínimamente invasivo ilustrado en la planificación 3D.
Consiste en introducir una endoprótesis vascular cubierta a través de las arterias femorales hasta desplegarla en el interior de la aorta, excluyendo el saco aneurismático de la presión arterial sistémica. Requiere una anatomía vascular permisiva (cuellos aórticos estables y acceso ilíaco sin excesiva calcificación ni tortuosidad) para evitar endofugas, la complicación tardía más frecuente de esta técnica.
Este tipo de técnica implica una mejora significativa en cuanto a riesgo y recuperación postoperatoria.


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